MONOLOGA2: CÓMO NO EMPEZAR UN MONÓLOGO

¿Os ha pasado alguna vez que habéis empezado un monólogo preguntando “os ha pasado alguna vez que…”? Pues os pasará como a Montoro con los presupuestos para 2014: que está todo mal.

Los comienzos influyen mucho en el éxito de cualquier producto creativo porque algo que empieza bien suele acabar mejor (excepto Dexter). Y los finales son también determinantes. Y si no me creéis, pensad en cualquier película de Elsa Pataky: ¿no os parece que lo mejor es cuando acaba? Pues eso.

Si vais a escribir un monólogo, lo primero que tenéis que pensar es que no hace falta empezar con una pregunta retórica. Eso dejadlo para las discusiones con vuestra pareja, si las tenéis (las parejas, digo, las discusiones seguro)

Y es que si cada uno empezamos con una pregunta retórica, al final lo que pasa es que todos los monólogos parecen iguales… y joder, que son monólogos, no canciones de Jarabe de Palo.

Así que aquí os dejamos con algunas fórmulas con las que NO deberíais empezar un monólogo… más que nada porque están más trilladas que la cama de Paris Hilton:

-¿Habéis pensado alguna vez…? Mal: vuestro público lo más seguro que sea de la LOGSE, de la LOCE o LOE y no están para pensar. No han pensado los políticos qué nombre ponerle al sistema educativo –que cada vez le ponen uno-, van a pensar los alumnos…

-Viniendo para acá… Mal: ¿para acá? ¿Qué eres: argentino? Si eres argentino no necesitas convocar a la gente para que te escuche en un monólogo, sólo con hablar en el día a día lo tienes hecho.

-Viniendo para acá en taxi… Mal. ¿Es que crees que la gente coge taxis con la crisis que hay? Seguro que a nadie que le habrá pasado eso.

-¿Alguien de aquí controla el mundo de la droga? Mal. Todos los que estén en un bar de mala muerte a la una de la madrugada escuchándote lo controlan, pero nadie lo va a reconocer.

-¿Os habéis fijado que no hay chinos viejos? Mal, tú métete con los chinos que el próximo que “no se habrá fijado” en algo serás tú porque te arrancan los ojos y los meten en la sopa de aleta de tiburón.

-¿Os habéis dado cuenta de que la sopa de aleta de tiburón no lleva tiburón ni aleta? Claro, porque lleva los ojos del que se había fijado que no había chinos viejos.

Otro día hablaremos sobre cómo terminar un monólogo pero lo que más recomendamos es que lo terminéis cobrando y no os vayáis del sitio sin que os paguen, que es lo más efectivo.

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