MONÓLOGO DEL DÍA: ATLÉTICO-CHELSEA

Hoy es el Día del Libro, pero anoche se jugó la ida de Champions entre el Atlético y el Chelsea. Así que nosotros vamos a escribir un post de los dos eventos y vosotros podéis elegir cuál queréis leer. Claro, que también podéis leer los dos porque ya los tenemos escritos y hay que amortizarlos.

Así que…

-Si quieres leer un post sobre fútbol, sigue bajando con la flechita.

-Si quieres leer un post sobre formas originales de usar los libros, pincha aquí y déjate llevar por el hipervínculo.

¡Espera, espera! ¿¿¿¡Estás seguro/a de esa decisión???! Entonces vale.

Ayer se celebró la ida de Champions entre el Atlético y el Chelsea, el equipo que entrena el hombre más odiado en Madrid… después de Urdangarín, claro, que lo odian en todas partes. A pesar de que Abramovich es de los hombres más ricos del mundo, su equipo fue ayer de lo más rácano que ha pasado por el Calderón. Porque ver al Chelsea jugando al ataque es más difícil que ver a Mario Casas vestido.

Porque los dos hubieran firmado el cero a cero tranquilamente. Aunque más o menos todos nos esperábamos que se planteaba un partido donde iba a haber mucho robo en el centro… igual para hacer honor a la ciudad de Madrid donde pasa lo mismo: te roban en el centro cada vez que vas.

Pero el partido tenía alicientes. Fernando Torres volvía al Calderón después de tantos años que, si hubiera sido un hombre honrado, se habría metido un gol en propia puerta… perdón, que he dicho “Fernando Torres” y “meter gol” en la misma frase. No he dicho nada: culpa mía. Otro aliciente era por ejemplo el emparejamiento entre Diego Costa y Terry, que ahí prometía haber más hostias que en una iglesia. Porque entre los dos no es que fueran a saltar chispas, es que de ahí iba a ir a coger directamente la luz Iberdrola. Pero la verdad es que se quedó en un par de empujones: poca cosa.

Pero eso fue en la primera parte porque en la segunda… aún fue peor porque el Chelsea se dedicó a hacer lo mismo que tú cuando vas al INEM a ver si hay curro: perder el tiempo. Perder todo el tiempo que pudo desde el minuto 46 hasta el final: más triste que Ismael Serrano de resaca.

Y el Atlético, con todo el partido controlado, tampoco pudo romper el cero a cero que se vaticinaba desde el principio, pero eso sí, es un buen resultado para la vuelta. Así que visto el fútbol exhibido por los dos equipos, el Chelsea es como un chaval que va con calcetines blancos a una discoteca: no debería pasar.

Para encargarnos un monólogo cómico, o una barra de pan ya que vamos a pasar por la panadería dentro de un rato, entra en Comedia.

Si lo que quieres es un discurso porque te ha caído ese marrón en un evento, entra en Discursos.

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