MONÓLOGO DEL DÍA: FACEBOOK ESPAÑOL [POR CONTENIDOS CREATIVOS]

Hoy nos hemos despertados preguntándonos qué pasaría si Facebook lo hubieran inventado españoles… que igual sería mentira porque lo único que se ha inventado en España es la escoba, el botijo… y a defraudar.

Pero bueno, dejemos volar la imaginación porque creemos que si Facebook fuera español molaría mucho. Eso sí, habría algunos cambios:

– Si Facebook fuera español no habría muro… porque ya no se construye nada. Que nos hemos comido los ladrillos con patatas.

-Si Facebook fuera español no existiría la Farmville… porque ahora sería de los bancos.

-Si Facebook fuera español se llamaría “Cara Libro” y no lo tendrían los de “Mujeres, hombres y viceversa” porque el tema de libro lo llevan mal… a no ser que sea un librillo de papel de fumar.

-Si Facebook fuera español la foto de perfil sería de frente y de perfil como en la cárcel ya que allí estarían sus creadores por algún chanchullo económico.

-Si Facebook fuera español las madres te pondrían en el muro: “Abrígate que hace frío” y “Ponte un gorro que el calor se sale por la cabeza”.

-Y si Facebook fuera español las abuelas escribirían: “Te has quedado con hambre, ¿te frío un huevo?”

-Si Facebook fuera español no estaría el gesto de “Me gusta” y “No me gusta” sino un gesto levantando el dedo corazón con el puño cerrado que sería: “Te jodes”.

-SI Facebook fuera español, cuando te invitan a un evento no tendías que decir “Asistiré”. Tendrías que decir: “Bueno, ya si eso… ¿hay tías?”

-Y por último, si Facebook fuera español todas las fotos que se subirían sería de borracheras… ah, que eso ya está así ahora.

 

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EMPAREJA2

Hoy vamos a hablar del muro más famoso después del de Berlín: el de Facebook, porque…

Catch

Pues sí, pues sí. Resulta que un par de tíos muy inteligentes han desarrollado un algoritmo que puede identificar a una pareja en Facebook o predecir cuándo va a romper. Un momento porque a mí me parece que esto es como la letra de las canciones de Melendi: no tiene sentido. ¿Desde cuándo los informáticos son expertos en relaciones de pareja? Si de eso no gastan, que piensan que “sexo” es un sistema operativo.

El caso es que según ellos, un algoritmo blablabla, que mide la dispersión y blablablablabla, determina el arraigo y blablablabla. Tonterías. Para predecir cuándo va a romper una pareja no necesitamos las matemáticas, sino simplemente la observación. Y si estos informáticos del Facebook son como Obama… ¿negros? No, que tienen acceso a nuestro Facebook, lo único que tienen que hacer es observar si:

–        Alguien se pasa el día chateando con otros que no son su pareja.

–        Alguien lleva mucho tiempo sin regar el huerto de su pareja.

–        Alguien regala vidas del Candy Crush a todas menos a su pareja.

–        Alguien ha cambiado su estado de “en una relación” a “es complicado”.

Vamos, que lo llaman «algoritmo» cuando en realidad quieren decir «cotillear como se ha hecho toda la vida«. De todas formas, si queréis saber de verdad cómo funciona el algoritmo porque os gusta estar bien informados, os habéis equivocado de blog, digooo… pinchad aquí (y luego nos lo explicáis).

WHATSAPPEA2 (II)

La semana pasada dijimos que próximamente seguiríamos hablando del WhatsApp y, al contrario que los programas electorales de los políticos, lo que decimos lo cumplimos.

Así que hoy queríamos hablaros de uno de los métodos de tortura moderna. ¿Escuchar a Rajoy decir “San Sebastián de los Reyes” a dos centímetros de tu cara? No, más que nada porque eso no sería una tortura, eso sería una mañana en el Aquapark. Nos referimos a: LOS GRUPOS DE WHATSAPP.

Cinco, diez o treinta personas escribiendo mensajes sin parar se convierte en una conversación que no se acaba nunca: es como hablar con un argentino.

Una pesadilla. Dejas de mirar diez minutos el teléfono y, cuando lo vuelves a mirar, tienes 387 mensajes. Y dices: “Ostras, habrá pasado algo grave”. Y, cuando lo abres, lees el último que pone: “¿Cómo se dice perro en inglés? Dog. ¿Y veterinario? Dogtor”. Y entonces la gente ya se empieza a venir arriba: “Pues yo voy a escribir algo profundo… subsuelo”. Yo apago el móvil, pero al rato veo que tengo otros 200 mensajes y parece que todos están comentando algo. Lo busco y resulta ser que todos están comentando la frase: “Estoy dudando entre elegir esgrima y albañilería… estoy entre la espada y la pared”. Mira, a mí esta tontería no me interesa. Yo me salgo del grupo.

Mal. El peor error que puedes cometer es abandonar el grupo porque la gente lo primero que piensa es: “¿Y este gilipollas por qué abandona el grupo: le caemos mal?” Y, tras días de discusión con todos tus amigos uno por uno, no les puedes hacer entender que abandonaste el grupo porque el grupo se llamaba “Cena Viernes” y ya estábamos a miércoles de la semana siguiente… que no pasa tantos días cenando ni el Mono Burgos.

Pero eso al grupo le da igual porque hay una ley no escrita que dice que quien abandona el grupo es un objetivo fácil para que los demás le pongan verde. Eso es como en una reunión de amigas en la que hay dos íntimas que le están contando a una tercera: “Pues Maribel y yo somos súper amigas, pero desde el colegio y anda que no hemos hecho cosas la una por la otra. Jó, Maribel hasta me dio un riñón porque era compatible con el mío, ¿verdad Mari?” Y dice Maribel: “Sí, es que fíjate si estamos unidas que hasta somos del mismo grupo sanguíneo, por suerte el riñón no le causó ningún rechazo… Uy, voy un momento al baño que me estoy haciendo pis”. Pues Maribel se levanta y en cinco, cuatro, tres, dos, uno… “¿Maribel tiene los tobillos gordos, no? Menos mal que me dio un riñón y no una pierna porque vaya patas de gorrino tiene. Porque la pobre no es que tenga piel de naranja, tiene el naranjo entero”. Pues, más o menos, eso es abandonar un grupo de WhatsApp.

Pero lo cierto es que este tema tiene mucho interés social y es como la faja de Raquel Mosquera: da mucho de sí. Así que, próximamente en los grupos de WhatsApp: gente a la que incluyen en un grupo para organizar la fiesta sorpresa de su propio cumpleaños y gente que no puede dormir porque toda la noche le está vibrando el móvil con mensajes del grupo porque no es capaz de abandonarlo.

WHATSAPPEA2

Un estudio dice que WhatsApp y Facebook provocan 28 millones de rupturas sentimentales en el mundo. Vamos, que han roto más corazones que el colesterol y los triglicéridos juntos.

¿Por qué rompe Facebook a las parejas? Supongo que es porque el chico no ha cuidado bien la granja en Farmville. Vamos, que a la chica le tenía el huerto desatendido y se le había olvidado plantar ahí nabos.

O a lo mejor es porque ella se ha cansado de que le envíen solicitudes del Candy Crush Saga. O igual ella lo interpreta mal porque… ¿chucherías que explotan? ¿No será un mensaje en el que me está llamando gorda porque con tanta chuchería voy a reventar?

¿Y por qué rompe la gente por culpa del WhatsApp? ¿Ha explotado la burbuja de enviar mierdas con ojos y flamencas que bailan? ¿Acaso hemos enviado el mono que se tapa la boca después de escribir una burrada por encima de nuestras posibilidades? No, el WhatsApp provoca rupturas sentimentales por el (REDOBLE) DOBLE CHECK. El puñetero doble check es el Guantánamo moderno, la nueva tortura del siglo XXI. ¿Y sabéis por qué? Porque ellas y ellos, celosas y celosos de mierda, no entienden que dos clicks verdes no significan que la otra persona haya leído el mensaje, sólo que le ha llegado.

Y algunos diréis: “Ya, ¿y por qué está en línea y no me responde?” Porque lleva todo el día escribiéndote cada dos minutos y no le quedan huellas dactilares y ha estado a punto de cometer una locura y de comprarse un Alcatel One Touch que no tienen 3G y, además de Orange, por si acaso lo tuviera, que la cobertura es peor, con tal de no estar todo el día escribiéndote mensajes. Que con una llamada aclaráis en un minuto los 200 mensajes que os estáis enviando y no os tenéis que ver en situaciones como estas:

Whatsapp

O esta:

whatssap 2

O esta última:

whatssap 3

Pero aún hay algo peor a que te dejen por culpa del WhatsApp: que te metan en un grupo de WhatsApp. Pero eso será otro día.

MONOLOGA2: iOS7

¿Sabéis cómo se iba a llamar el nuevo iOS7? “iOS a la mierda” pero al final Apple aflojó y dijo: “No descubramos nada poniéndole ese nombre: ya se irán enterando cuando se lo descarguen”. Porque, al parecer, es muy bueno, pero tiene problemas: como Casillas.

El primero, de instalación. Porque el iOS7 no es un okupa: no se instala en cualquier parte. Instalarlo en los iPads está dando problemas y, por supuesto, en los móviles también. Cuando lo instalabas, salía esto:

ios7

Tampoco es mayor problema porque lo volvías a reintentar más tarde. Claro, que salía esto:

ios72

Oye, pues tampoco tengo prisa: lo vuelvo a reintentar. Y ahí, ya te salía esto:

ios73

Y, cuando al final lo instalas… tiene que ser la hostia porque a mí todavía se me está descargando. Pero mucha gente ya lo tiene y por la calle se les ve flipar con lo último en tecnología y se les oye decir técnicamente: “¡Hala, me gusta mucho el fondo!” Que no sabes si habla del móvil o del Mar Rojo, que se ve que es un mar bonachón porque tiene muy buen fondo. Pero también oigo a la gente decir con su iOS7: “¡Hala, tiene un menú diferente!” Joder, pues como Kiko Rivera que en cada habitación de su casa tiene un menú diferente.

Pero todo eso lo digo por envidia porque estoy deseando instalarlo y es lo que tiene que hacer todo el mundo. He oído que un informático de Wisconsin no lo instaló y tuvo siete años de mal sexo. Claro, era informático, ¿qué esperábais?